Se han identificado cuatro formas mediante las cuales las personas generalmente escuchan los mensajes de otros: orientado a las personas, orientado a la acción, orientado al contenido y otro orientado al tiempo
• Orientado a las personas: Se preocupa más por crear y sostener relaciones positivas. Son sensibles a los estados de ánimo de otros y responden a los sentimientos. No juzgan lo que dicen otros, sino les interesa más entender y ayudar a las personas que evaluarlas.
• Orientado a la acción: Se interesa más por la tarea en cuestión. Su meta principal es entender los hechos y las ideas que están siendo comunicados. Quieren llegar al fondo del asunto por lo que prefieren mensajes claros y concisos.
• Orientados al contenido: Prefieren escuchar detalles y analizar un tema desde distintas perspectivas, así como a los expertos y a otras fuentes confiables de información. Gozan de los planteamientos en sí y están más dispuestos a dedicar tiempo para analizar las ideas
• Orientado al tiempo: Centran su interés en la eficiencia. Consideran que el tiempo es una mercancía escasa y valiosa. Se impacientan ante personas que, desperdician el tiempo, según lo que ellos consideran. La llave del éxito como oyente está en reconocer que se puede controlar la forma de escuchar y usar los enfoques más convenientes para una situación dada. Cuando la relación con el hablante requiera atención, adoptar un enfoque orientado a la persona; cuando la claridad sea necesaria, convertirse en un oyente orientado a la acción; si es preciso un análisis, adoptar la personalidad orientada al contenido y cuando el reloj es lo que tiene más peso, entonces adopte el método orientado al tiempo.
Otro factor que puede considerarse como una barrera de la comunicación es el rumor; pero dado su efecto, merece mención aparte. LMUNID
