El cine es una pantalla, la más importante ya que si revisamos bien la historia fue la primera en aparecer; de ella se extienden todas las demás pantallas, tanto contemporáneas como postmodernas. El cine es un arte que no se puede coleccionar ni apreciar de primera mano (como una pintura, escultura o arquitectura). De acuerdo con los movimientos industriales dentro del cine mundial actual, después de la exposición de una película en salas de cines, esta sale de cartelera para posteriormente ser comercializada como un producto más (cuyo objetivo es entretener) en formato DVD, Blu-Ray e incluso por medio de plataformas digitales (con ayuda de otras pantallas variantes del cine), y si bien estos productos pueden ser “coleccionables” para apreciarlos tienen que pasar por un “ritual” (distinto al que se vive en la sala de cine) y también por el mecanismo del reproductor. A final de cuentas el DVD o el Blu-Ray no es eterno, y de acuerdo con las estrategias digitales, las películas en ese terreno son más una renta que una compra, el cine es parte de la industria de programas. Girard (1982) nos comparte que “…la exportación y la importación de los productos de las industrias culturales afectan no solamente a una nueva intelectualidad muy amplia sino a toda la juventud gracias al disco” (p.35).
No obstante, esto no tiene en lo absoluto algo negativo, el cine se puede reproducir gracias a los espacios digitales dentro de las pantallas variantes actuales, lo que ocasiona que más contenido llegue a los espectadores, contenido que no llega en formatos físicos (DVD o Blu-Ray) y que ni siquiera es expuesto en alguna sala de cine.
Algo que se deja pasar siempre que se habla de industrias culturales es que estas tienen un carácter internacional. Sería desconcertante no pensar en los aportes que una cultura deja a otra (y viceversa). En el caso del cine hay muchas obras de varios autores; desde estadounidenses a españoles y franceses, de nipones a coreanos y argentinos, de mexicanos a cubanos y canadienses, su manera de escribir, dirigir o fotografiar (o alguna otra disciplina dentro del mundo del cine) expresan ideas, teorías, sentimientos o incluso situaciones universales. No obstante, este tópico podría ser un tanto delicado ya que se debe tener presente que hay países que producen más contenido fílmico que otros, por consiguiente, estos podrían tener una influencia cultural sobre los países en desarrollo.