La obra del comic como producto de la industria cultural, se convierte en la resultante de una multiplicidad de fuerzas que, por un lado, rescata los temas que se llevarán a la tinta y, por otro, responde a las inquietudes de una era.
Los bienes producidos por esta industria se diseñan y se manufacturan de acuerdo con los objetivos de la acumulación capitalista y de la ganancia de utilidades.
En los nuevos imaginarios colectivos, los mitos propuestos por la industria editorial de grandes masas, la estadounidense y las japonesas, (que por lo demás son las que más fácilmente llegan hasta nuestro país), son a la vez parte de la modernidad que recrea las posibilidades de ampliación del sujeto en la libertad, pero también son contemporáneas de la mitología antigua.
Así, el ser humano contemporáneo reconstruye, a través de los medios de comunicación, mitos que no únicamente le permiten diseñar nuevos imaginarios que explican mejor su entorno, sino que también lo han convertido en esclavo.
Las sociedades que crean y se recrean con estos mitos, acaban siendo de alguna manera dominadas por ellos, ya que el mito se constituye en sí mismo en una de las tantas explicaciones dominantes del todo social. La industria contemporánea y global del cómic no es sólo el mejor ejemplo de la institucionalidad de los imaginarios colectivos que trascienden las fronteras, sino también un ejemplo virtuoso para la edificación de los objetos y la actualización de los mitos. Nuevas filas de lectores se encuentran siempre ansiosas de recibir al mito recreado.
En este caso, los nuevos héroes mitológicos son producto de la imaginación de creadores de superiores, escritores de cómics y de los diseñadores.
En el mundo de la globalización los cómic books americanos han sustituido a los viejos cómic de aventuras y difundidas de la cultura de los dos primeros tercios del siglo XX. Mientras que los superhéroes americanos han dejado de lado, arrinconados, a los héroes locales e incluso a mitos de papel de la envergadura Flash Gordon, Tarzan, etc.
Ahora, tras la decadencia de aquellos personajes y aquellas publicaciones, los cómic books de superhéroes básicamente los de Marvel, DC Comics, Dark Horse, Top Cow, Image y algunos más se han hecho dueños de los mercados internacionales y han impuesto una medida única a la cultura de masas de todos los países. Hoy, los protagonistas de ese cómic popular, Superman o Spiderman, Batman o los X-Men, se publican al mismo tiempo, tras su primera edición norteamericana, en todo el mundo.